lunes, 15 de febrero de 2016

El dinero no es deuda, la deuda es la usura. 


La deuda de la prostituta.
Es agosto, en una pequeña ciudad de la costa, en plena temporada; cae una lluvia torrencial y hace varios días que la ciudad parece desierta. Hace tiempo que la crisis viene azotando este lugar, todos tienen deudas y viven a base de créditos.

Por fortuna, llega un millonario, forrado de dinero y entra en el único pequeño hotel del lugar. Pide una habitación. Pone un billete de 100 euros en la mesa de la recepcionista y se va a ver las habitaciones. El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero. Éste toma el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos. Al momento éste sale corriendo para pagar lo que le debe al molino proveedor de alimentos para animales. El dueño del molino toma el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con María, la prostituta a la que hace tiempo que no le paga. En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito. La prostituta con el billete en mano sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete al dueño del hotel. En este momento baja el millonario, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, toma el billete y se va. Nadie ha ganado un centavo, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza!!!



El problema no es el dinero, el problema nos lo han creado los bancos con su sistema basado en la usura. 

viernes, 25 de diciembre de 2015

Esta noche no podré cenar a tu lado

Las personas sentimos y padecemos por quienes nos rodean, por quienes ya no están, y por todo aquello que nos recuerda a ellas.

Tendemos a echar de menos aquello que ya no volverá. Es durante nuestra infancia, ese intervalo de tiempo físico donde en nuestra ignorancia, creemos que el mundo es el lugar más hermoso para vivir. Luego llega la realidad que nos rodea, es ahí donde las ecuaciones no balanceadas, nos presentan ante nuestros ojos una realidad distinta. Nuestra vida está compuesta por una serie de momentos felices, que van desde que sucede uno, hasta que se presenta el siguiente. Todo lo demás es la vida en si es rutina, soledad, dolor, apatía, trabajo y dormir.

Ahora bien, sí hacemos el ejercicio interior de asumir nuestra naturaleza humana, entender que estamos recubiertos de carne cruda que se oxida en el proceso de vivir, que se deteriora por el simple echo de respirar el oxigeno que nos rodea, este mismo que es fuente de nuestra existencia y a su vez causante de nuestro deterioro físico. Cuando tomamos conciencia, que este tiempo donde experimentamos la materia, es un simple sueño donde se proyectan vivencias humanas, donde el dolor es la constante que mide nuestra existencia, la cual al final de el camino, cuando se pagan las cuentas, en ese momento donde se hace balance, es ahí donde deberíamos sentir la calma de haber sido justos con nuestra existencia, con nuestras relaciones para con los demás.

Toda nuestra vida es un regalo, somos la única especie sobre la tierra, que ha llegado a semejantes cotas de entendimiento sobre nuestra vida, incluso llegamos a plantearnos la posibilidad de transcender más allá de la muerte (esto puede ser miedo a que esto tenga una desconexión total, la cual nos lleve a una muerte como ser energético).

Ha llegado el momento de vivir esta experiencia carnal sin miedos, sin recelos a que el final de el camino llegue, y tengamos que bajarnos de el tren en la estación de la muerte física.

Y las personas, estas que a diario nos acompañan en el fluir de la vida, las mismas que nos hacen sentir dolor, y a su vez nos llenan de felicidad con su sola presencia. Estas que por algún motivo han decidido recorrer el camino de sus vidas paralelas a las nuestras. ¿Por qué verlas cómo una amenaza a nuestra existencia? Ellas también han decidido ya que quieren estar ahí. Sentir este efímero intervalo de tiempo que nos lleva desde el nacimiento, hasta nuestra marcha junto a nosotros.

Aquellos que ya partieron, los cuales nos dejaron el corazón roto de dolor y sumidos en la desesperanza, ya parten con la ventaja de la eternidad, han transcendido, han abandonado este estado primitivo donde un simple insulto, altera nuestro sistema nervioso, y nos transforma el cerebro. A estos que ya no están, quiero agradecer todo ese tiempo que me permitieron compartir con ellos su espacio y su tiempo en este plano. De ellos aprendí, de ellos soy quien hoy soy, y de ellos tengo en mi vida quienes ellos trajeron a este mundo.

He intentado expresar mi sentimiento, aun sabiendo que no lo iba a conseguir, ante quienes ya no están, en estas fechas donde la ausencia nos trasladan a otra época, donde su sola presencia era más que suficiente. Para aquellos que aun respiramos, lloramos, reímos, abrazamos, saltamos, bailamos y soñamos, nuestra obligación para con ellos es no olvidarles nunca, será nuestra manera de agradecerles quienes fueron y lo tanto que nos hicieron sentir mientras recorrimos juntos el camino de la vida.


Esta noche, y ninguna noche de mi vida te olvidare.

sábado, 5 de diciembre de 2015


¿Qué es el tiempo-espacio? Nueva teoría parece responder la gran pregunta de la física y la filosofía

EL ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO, CON SUS EXTRAÑAS CONEXIONES INSTANTÁNEAS A DISTANCIA, PARECE SER EL TEJIDO MISMO DEL TIEMPO-ESPACIO. LAS IMPLICACIONES SON ASOMBROSAS Y ABRUMADORAS.




Las partículas subatómicas exhiben una propiedad que ha llegado a definir en gran medida la noción popular de que el mundo cuántico es sumamente extraño y misterioso. Se trata del entrelazamiento cuántico o la conexión instantánea entre dos partículas (o sistemas cuánticos) que permite que la medición de una partícula determine el estado de otra no obstante la distancia a la que estén. Así, una partícula en la Tierra puede afectar en este mismo momento a otra partícula que se encuentra en las Pléyades, como si fueran una misma unidad. Esto es algo tan extraño para la física clásica –ya que en apariencia contradice las leyes de la naturaleza, específicamente el límite de la velocidad de la luz– que Einstein lo calificó como una fantasmagórica o espantosa propiedad (“spooky action at a distance“) que debería de ser ficticia. Recientemente, sin embargo, físicos han descubierto que el entrelazamiento cuántico no sólo es real sino que podría ser responsable de la geometría del tiempo-espacio. Paradójicamente fue Einstein quien tuvo la visión de concebir el tiempo-espacio como uncontinuum esencialmente geométrico.

Una de las grandes innovaciones de Einstein fue su conclusión de que la gravedad es una propiedad de la geometría del tiempo-espacio. En la teoría de Einstein, la interacción entre la materia y la energía y el tiempo-espacio forma una distorsión de la geometría fundamental del tiempo-espacio, esto es la famosa curvatura que tanta especulación ha generado sobre posibles viajes de un extremo a otro del universo. Es a esta distorsión a lo que nos referimos cuando hablamos de la gravedad, una propiedad emergente y relativa. Es decir, la gravedad es geometría, siendo ésta última el constituyente fundamental de la cosmología de Einstein.

El gran reto de la física contemporánea es la conciliación de la gravedad con la mecánica cuántica. Uno de los físicos jóvenes que más se han acercado a finalmente encontrar el hilo dorado de la conexión entre estos dos modelos es Mark Van Raamsdonk, quien ha elaborado una teoría bastante plausible que sugiere que el entrelazamiento cuántico es la base de la geometría del universo y por lo tanto de la gravedad. “El espacio-tiempo es sólo una imagen geométrica de cómo un sistema cuántico se entrelaza”, dice Van Raamsdonk.

EL PRINCIPIO HOLOGRÁFICO
Van Raamsdonk ha elaborado sobre el principio holográfico del físico argentino Juan Maldacena, el cual sostiene que el universo 3D en el que creemos vivir es el desdoblamiento de un universo en 2D que contiene codificada la información que se despliega como la realidad que experimentamos, de la misma forma que una película holográfica en 2D despliega una imagen en 3D. La teoría, que se conoce también como dualidad de Maldacena, propone que existen dos modelos diferentes del universo. Uno conocido como frontera (“boundary”) el cual se concibe como una superficie en 2D, se define matemáticamente, está libre de gravedad y a una distancia infinita de cualquier punto del otro universo. Este otro universo es conocido como bulto (“bulk”), tiene tres dimensiones y está delimitado por el primero de la misma forma que el aire tridimensional esta encerrado por la superficie bidimensional de un globo. Según explica el editor de la revista Nature, las partículas de este universo voluminoso obedecen a las ecuaciones de los sistemas cuánticos del universo frontera.




Maldacena hizo que se popularizara la idea de que el universo podría ser un holograma luego de que descubrió que estos dos universos son completamente correspondientes; de la misma manera que el circuito de un chip codifica en 2D las imágenes en 3D de un juego de computadora, la información del universo frontera contiene la información exacta y los principios físicos que rigen el universo bulto en 3D. De tal manera que se ha especulado que nuestro universo podría ser una especie de proyección holográfica que se genera en la superficie de un agujero negro.

EL PEGAMENTO GEOMÉTRICO DEL COSMOS
En lo que se considera un avance posiblemente revolucionario, Van Raamsdonk pudo remover el entrelazamiento que unía a estos dos universos modelo usando una herramienta matemática. El físico observó que cuando se quita este pegamento cósmico en este modelo el tiempo-espacio se empieza a alargar hasta que se fragmenta en pedazos inconexos, “como cuando se estira un chicle demasiado”, todo queda atomizado. Ahora bien, esto es un problema porque la definición misma de tiempo-espacio es la de una unidad continua. Podríamos definir el tiempo-espacio como “la unión de todos los eventos de la misma forma que una línea es la unión de todos los puntos”. En otras palabras, sin el entrelazamiento cuántico el universo simplemente no es un universo. “El entrelazamiento es el ingrediente esencial que teje íntimamente el tiempo-espacio en un todo –y no sólo en el caso de los agujeros negros, sino siempre”, señala Ron Cowen en Nature. “El entrelazamiento es el tejido del universo”, dice Brian Swinglede la Universidad de Stanford, “es el hilo que une todos los sistemas en uno”. El físico John Preskill explica que el entrelazamiento es lo que permite que “podamos aprender algo de una parte observando otra”, hablando en términos físicos de una especie de sistema de correspondencias o analogías en el corazón de la materia. Juan Maldacena piensa que el entrelazamiento cuántico es responsable de la “bella continuidad del espacio-tiempo. En otras palabras, la estructura sólida y confiable del tiempo-espacio se debe a las propiedades fantasmagóricas del entrelazamiento”.

El trabajo de Van Raamsdonk, sumado al de Maldacena y otros físicos, parece haber encontrado el ”pegamento geométrico” del cosmos, del cual es posible derivar un modelo del entrelazamiento cuántico en el que no se ponga en entredicho la ley que impide que algo viaje más rápido que la velocidad de la luz. Las partículas conectadas por el entrelazamiento, se sugiere, forman un agujero de gusano, una especie de túnel que las conecta a la distancia. El entrelazamiento y el agujero de gusano (wormhole), explica Maldacena, son sinónimos. Pero este agujero de gusano no es precisamente un túnel como lo imaginamos normalmente sino que se trata de una especie de atajo o pasadizo que conecta inmediatamente dos puntos en el universo. Según Maldacena el entrelazamiento cuántico genera una “conexión geométrica” que conecta las partículas pese a que “no existe interacción directa entre los dos sistemas”. Los agujeros de gusano son entonces definidos geométricamente y no topológicamente. En otras palabras, los agujeros de gusano serían en sí mismos información cuántica entrelazada, y no una estructura espacial como tal. El entrelazamiento cuántico parece obligar a que el universo sea no local, los objetos no separables y las diferentes regiones del espacio no independientes. El entrelazamiento cuántico, si tal cosa es concebible, va más allá del tiempo-espacio; es, según Van Raamsdonk, lo que lo crea.

Para entender esto nos puede ayudar la forma en la que Maldacena explica la interacción entre partículas adentro y afuera de un agujero negro. La física mantiene que la información no se destruye, lo cual es un problema en el caso de los agujeros negros, de los cuales, según el modelo viejo, nada puede escapar. Para que la información no se pierda, Maldacena dice que las partículas dentro del agujero negro deben de estar conectadas con las partículas que lo dejaron tiempo atrás (emitidas por la llamada nube de Hawking): las partículas adentro y las partículas afueran son consideradas como la misma partícula. Un complejo agujero de gusano en forma de pulpo vincularía las partículas. Esta es la paradoja central: existe un vínculo y sin embargo las partículas para toda consideración práctica son una y la misma. Esta es la zona prototípica de la llamada quantum weirdness, en la que nos encontramos con una especie de koan cósmico que desafía la lógica ordinaria.




COMPUTACIÓN CUÁNTICA HOLOGRÁFICA
Bajo esta lógica no aristotélica, consideremos el caso de las computadoras cuánticas que teóricamente podrían procesar una cantidad infinitamente superior de información de la que actualmente procesan nuestras computadoras más avanzadas. Las computadoras cuánticas funcionarían a través del entrelazamiento, computando en estado de superposición, simultáneamente ceros y unos, no en bits sino en q-bits. Los q-bits, como pixeles holográficos, estarían almacenados de manera no local, no en un punto específico sino distribuidos en una región amplia del espacio. Van Raamsdonk equipara nuestro universo con una computadora cuántica: “Un chip metafórico almacenando toda la programación del universo debe almacenar la información como una computadora cuántica”. En su modelo los q-bits deben de estar conectados a través del entrelazamiento cuántico de una manera todo-abarcante. “Para tener el tiempo-espacio clásico debes entrelazar todas las partes de tu chip de memoria”, señala Van Raamsdonk. Emerge entonces que el espacio es el trenzado de todos los microestados cuánticos –y este trenzar, esta madeja holográfica es la geometría misma del cosmos de la cual emergen propiedades como la gravedad.

Sin esconder su entusiasmo, Mark Van Raamsdonk externa su epifanía: “Creí entender entonces qué es el tiempo-espacio”. La gran aportación de Einstein fue demostrar que el espacio y el tiempo eran una unidad fluida, uncontinuum, que tenían una inextricable relación. La física actual parece llegar a un nivel aún más profundo en esa relatividad tiempo-espacial, mostrando que el entrelazamiento es un concepto aún más profundo y esencial que el tiempo y el espacio mismo. Van Raamsdonk sugiere que el universo es esencialmente entrelazamiento cuántico, pero, ¿cómo podemos entender este entrelazamiento cuántico en un sentido filosófico, ya que indudablemente estamos cruzando al terreno de la filosofía?

LA FILOSOFÍA DEL TIEMPO-ESPACIO
Evidentemente creer tener una respuesta concluyente a esto sería demasiado pretencioso. Sin embargo, podemos hacer nuevas preguntas y considerar la cuestión desde distintos ángulos. Para esto, primero revisemos brevemente lo que conocemos sobre el entrelazamiento cuántico. Sabemos que dos partículas están entrelazadas cuando, al realizar la medición de una partícula, la otra partícula instantáneamente será localizada donde los principios de la conservación de energía, momentum, movimiento angular yspin determinan que esté. Antes de esto no podemos determinar su localización (es no local), y es sólo después de la medición que podemos decir que las partículas están separadas. Es por esto que cuando se habla de no localidad se asume también una inseparabilidad.

Según los físicos Nicolas Gisin y Antoine Suarez, esto significa que “algo está viniendo de fuera del tiempo y el espacio”. Marvin Chester escribe en su libro Primer of Quantum Mechanics: “Antes de la medición no hay par de partículas; sólo existe un átomo gigantesco. Este átomo permea todo el espacio. El experimento desmaterializa el átomo, y en su lugar dos partículas aparecen. Cada uno se materializa, como deben de hacerlo en el universo, para preservar las leyes de la naturaleza”.

Esto parece decirnos que el universo en su estado de inconmensurabilidad es un solo átomo, indivisible como la mónada pitagórica. (¿Cómo explicar el entrelazamiento cuántico si no es través de la unidad, más allá de la apariencia de separación?). Es en el acto de medición en el que se separa y se revela como una multiplicidad sujeta al tiempo y al espacio. Existe un factor en la ecuación que quizás Maldacena y Van Raamsdoonk no han considerado: la conciencia. La conciencia sigue siendo uno de los misterios de la ciencia moderna, pero algunos físicos teorizan que podría ser una propiedad tan fundamental como el tiempo-espacio y no una condición emergente. Según Roger Penrose y Stuart Hameroff, la conciencia es algo más que sólo computación, es un “proceso cuántico intrínseco al universo” que está conectado a la estructura del universo en su escala más básica: la geometría del tiempo-espacio. Así llegamos a una extraña red de identidad analógica: tiempo-espacio, geometría, entrelazamiento cuántico y conciencia, ¿acaso distintos términos para describir una misma (y única) cosa? El mismo Hameroff reconoce que esto tiene implicaciones espirituales.

El cabalista Aryeh Kaplan, en su traducción del Sefer Yetzirah, habla de que la visión cabalista concibe el universo como una tríada: tiempo-espacio-espíritu, un continuum (donde podríamos intercambiar conciencia y espíritu). Los textos cabalistas indican que todas las cosas son una sola: la emanación del Ein Sof, la unidad absoluta e incomensurable, lo infinito, el no lugar donde las leyes de la física se anulan y sugieren que solamente percibimos las cosas separadas, distantes entre sí y fragmentarias por un hábito erróneo de percepción –es nuestra cognición, nuestra medición la que separa las cosas y las representa como sujetos y objetos, como diferentes partículas. En el estado no verbal, de la no medición, la realidad, el cosmos entero es una sola cosa –es sólo cuando lo describimos que se multiplica. El físico David Bohm habla de una totalidad implicada de la cual emergen las partículas y los fenómenos que observamos dualísticamente; la totalidad implicada de Bohm, a la cual se refiere como un mar de conciencia y de infinita potencialidad, parece ser algo similar al Ein Sof y al mismosunyata del budismo, la nada radiante.

Alain Daniélou, el musicólogo francés y erudito del jainismo, explica que en la cosmovisión de los Puranas (los textos sagrados del jainismo) existe una trinidad fundamental: la conciencia, el espacio y el tiempo. Tres aspectos de una única realidad. No difiere del brahmanismo, que considera que la creación es un único pensamiento que ocurre dentro de la conciencia de un ser universal.

Esta trinidad de interdependencia conciencia-tiempo-espacio también fue advertida por Jung. En su libro sobre la sincronicidad, el psicólogo suizo escribe:

Los experimentos Rhine han demostrado que en relación a la psique el tiempo y el espacio son, por así decirlo, “elásticos” y pueden aparentemente reducirse al punto de la desaparición, como si fueran dependientes de condiciones psíquicas y no existieran por sí mismos sino que fueran “postulados” por la mente consciente. En la visión original del mundo, como la encontramos entre hombres primitivos, el tiempo y el espacio tienen una existencia precaria. Se convierten en conceptos “fijos” sólo en el curso del desarrollo mental, gracias sobre todo a la introducción de la medición. En sí mismos, el espacio y el tiempo consisten en nada. Son conceptos hipostasiados engendrados de la actividad discriminatoria de la mente consciente, y forman coordenadas indispensables para describir el comportamiento de los cuerpos en movimiento. Son, entonces, esencialmente psíquicos de origen.

El último aspecto con el que quiero “entrelazar” a la física con la filosofía (siguiendo la vieja idea de que la metafísica de hoy (o ayer) es la física de mañana) es esta idea de la interdependencia. Si el entrelazamiento cuántico permea en su aspecto más básico el espacio, de tal forma que éste puede concebirse como un tejido cuántico de partículas entrelazadas (una vez que una partícula entra en contacto con otra forman un sistema y permanecen entrelazadas teóricamente para siempre) y de regiones espaciales que no pueden considerarse independientemente (y siguiendo la sincronicidad de Jung, también de momentos de tiempo entrelazados), entonces podemos decir que todas las cosas están intrínsecamente conectadas y que dependen unas de otras. Esto es casi exactamente lo que viene diciendo desde hace cerca de 2 mil años el budismo mahayana. De la misma forma en que para la física moderna el entrelazamiento cuántico es equivalente al tiempo-espacio, para el gran filósofo budista Nagarjuna, la interdependencia de todos los fenómenos y todas las cosas es equivalente al vacío. Las cosas están vacías, porque carecen de una existencia inherente e independiente, no tienen una naturaleza propia, individual o separada, están embebidas en el tejido mismo del universo, de la misma forma que una ola no tiene una existencia independiente del océano (¿y una partícula de la espuma cuántica?). Jay Garfield, traductor del Mulamadhyamakakarika, el texto esencial de Nagarjuna, pone el ejemplo de una mesa (y por qué está vacía):

Su existencia como objeto, eso es, como mesa, no sólo depende sí misma o de cualquier característica no relacional, sino también en nosotros. Eso es, si este tipo de mueble no hubiera evolucionado en nuestra cultura, lo que nos parece ser un objeto obviamente unitario en cambio sería descrito correctamente como cinco objetos: cuatros palos bastante útiles absurdamente montados sobre una tabla de madera esperando a ser labrada. Esto es para decir también que la mesa depende para existir de sus partes, de sus causas, de su material, y así sucesivamente. Aparte de éstos, no hay mesa. La mesa, podemos decir, es una tira de tiempo-espacio puramente arbitraria elegida por nosotros como el referente de un nombre único, y no una entidad demandando, por su propia cuenta, reconocimiento y análisis filosófico para revelar su esencia.

Como la mesa, dice Nagarjuna, todos los fenómenos están vacíos y no tienen existencia real independiente. Incluyendo el vacío mismo. Y quizás no se equivocaba el gran maestro budista, puesto que al parecer el tiempo-espacio es en el nivel más básico que podemos conocer una serie de partes vinculadas a otras partes y así hasta el infinito. Todas las cosas, nosotros mismos, estamos hechos de este entrelazamiento, de esta concatenación, de esta pratītyasamutpāda (originación dependiente), de esta cadena de reflejos insustanciales que emergen y regresan siempre al vacío y que por lo tanto no se puede decir que tienen una esencia diferente a ese vacío. Las implicaciones son realmente abrumadoras.

viernes, 23 de octubre de 2015

¿Es posible que el déjà vu sea el recuerdo de una vivencia en un universo paralelo?

EL DESTACADO FÍSICO ESTADOUNIDENSE MICHIO KAKU SEÑALA QUE EL DÉJÀ VU EN REALIDAD PODRÍA SER EL RECUERDO DE ALGUNA VIVENCIA EN UNA DIMENSIÓN PARALELA, A LA QUE ACCEDEMOS CUANDO NUESTROS ÁTOMOS VIBRAN A UNA FRECUENCIA PARTICULAR


-¿El Aleph? -repetí.
-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví.
Fragmento de “El Aleph”, de Jorge Luis Borges

Por un lado la psicología define el déjà vu como una suerte de falseamiento de la memoria que sucede cuando el cerebro no ha terminado de edificar su percepción total consciente sobre una experiencia. Cuando ello ocurre, esta percepción “falsa” se traduce en una sensación también ficticia de familiaridad. Sin embargo, para la física cuántica puede significar un recuerdo de un momento en el que nuestras vibraciones encuentran otra frecuencia y nos permiten viajar en otra dimensión. Eso: el déjà vu, según el físico teórico estadounidense Michio Kaku, destacado especialista de la teoría de campo de cuerdas (una de las ramas de la teoría de cuerdas), podría ser en realidad el recuerdo de alguna vivencia en una dimensión que no es esta.  


En este video (transcrito por completo para esta nota) Kaku nos expone claramente, con el ejemplo de la radio propuesto por Steve Weinberg, el físico estadounidense ganador del Nobel (junto a Abdus Salam y Sheldon Lee Glashow) en 1979, cómo todas las frecuencias se encuentran vibrando al mismo tiempo en todos lados; sin embargo, habría que encontrar esa vibración única (tal vez la buscada por los monjes zen) que nos haga ser junto con todas las demás cosas, ser todas las cosas, poder dejar de ser uno y comenzar a ser todo.

Kaku dice:
El déjà vu es un fenómeno que todos hemos experimentado, esa sensación extraña cuando entras en una sala o al pasar por una situación nueva y te dices a ti mismo: “Yo he estado aquí antes. Quiero decir, todo esto me resulta familiar”. Resulta que, en realidad, podemos inducir formas de déjà vu en personas mediante experimentos.

Así, hay una teoría que dice que un déjà vu simplemente evoca fragmentos de recuerdos que hemos almacenado en nuestro cerebro, recuerdos que pueden ser evocados al movernos en un determinado entorno que se parece a algo que ya hemos experimentado. Así que no tenemos que invocar universos paralelos, no tenemos que invocar todos los universos posibles para explicar la mayoría de los déjà vu. Sin embargo, se plantea otra pregunta: ¿Es posible, a cualquier escala, moverse entre universos distintos? Y la respuesta, en realidad, no está muy clara.

Nosotros los físicos creemos, por ejemplo, que realmente hay múltiples universos que existen incluso en el interior de nuestra sala de estar. Somos ondas, ondas que vibran, y estas ondas vibran y luego se separan con el tiempo. Steve Weinberg, galardonado con el premio Nobel, hace la siguiente comparación: pensemos en la radio. Si estás en tu sala de estar escuchando la emisora de radio BBC, esa radio está sintonizada a una frecuencia. Pero en tu sala están todas las frecuencias de radio: Radio Cuba, Radio Moscú, las principales emisoras de rock de los 40. Todas estas frecuencias de radio están vibrando dentro de tu sala de estar, pero tu radio sólo tiene sintonizada una frecuencia. es decir, en otras palabras, cuando dos universos están en la misma fase, son coherentes y te puedes mover de uno a otro. Pero a medida que el tiempo comienza a evolucionar, estos dos universo se desacoplan. Empiezan a vibrar a frecuencias diferentes. Ya no pueden interferir el uno en el otro. Entonces, ¿por qué la radio no puede escuchar Radio Moscú? ¿Por qué no es posible que la radio escuche todas las frecuencias? Porque la radio no tiene esa coherencia. Ya no vibra al mismo tiempo que estas otras frecuencias.

Y lo mismo pasa en la física cuántica. Estamos compuestos de átomos. Nuestros átomos vibran, pero ya no vibran al mismo tiempo que estos otros universos. Nos hemos desvinculado de ellos, hemos perdido la coherencia con ellos. En otras palabras, un déjà vu es probablemente sólo un fragmento de nuestro cerebro evocando recuerdos y fragmentos de situaciones anteriores. Sin embargo, en la física cuántica, hay realmente, en cierto modo, universos paralelos que nos rodean. El problema es que no podemos entrar en ellos porque hemos perdido la coherencia con ellos. Ya no vibramos al mismo tiempo que ellos. Lo siento.

 

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martes, 13 de octubre de 2015

Después de la singularidad, ¿qué? 7 futuros hipotéticos entre la humanidad y la inteligencia artificial

¿LA CIVILIZACIÓN HUMANA TIENE FUTURO ANTE UNA ENTIDAD QUE FÁCILMENTE PODRÍA SOBREPASARNOS INTELECTUAL Y TECNOLÓGICAMENTE? ¿NUESTRA ESPECIE SERÁ VÍCTIMA DE SU PROPIA INVENCIÓN?




El ser humano es una especie sorprendente por la capacidad de ir más allá de sus propios recursos. Ese fue el recurso que aseguró la supervivencia del género y aun ahora nos mantiene en este planeta. El desarrollo intelectual de nuestra especie permitió que comprendiésemos los procesos del mundo para, poco a poco, utilizarlos a nuestro favor. En cierta forma eso es la tecnología: la manipulación del medio para asegurar nuestra supervivencia.

Esa, sin embargo, es una definición elemental. Con el tiempo nuestra tecnología llegó a un punto en el que parece encaminada a desprenderse del ser humano, a existir autónomamente e incluso continuar su existencia por medio de mejoras que puede implementar por sí misma. Grosso modo, esas son las cualidades de la inteligencia artificial, la cual podría alcanzar un grado de perfeccionamiento que en el dominio especializado se conoce como singularidad.

Recientemente, George Dvorsky elaboró en el sitio io9 una lista con escenarios hipotéticos, aunque inesperados, que podrían ocurrir una vez que la tecnología cobre conciencia de sí misma y tome decisiones al margen de los intereses de nuestra especie.

Después de todo, si la inteligencia artificial está hecha a nuestra imagen y semejanza, no sería extraño que hiciera lo que nosotros ya hacemos con otros seres vivos de este planeta.

¿Una humanidad interconectada por el placer?
Supongamos que un dispositivo de Superinteligencia Artificial que se mejora a sí mismo (SAI, por sus siglas en inglés) llega a la conclusión de que el propósito último de la existencia es el placer. De entrada no sería un razonamiento extraño, pues ya el ser humano en algún momento de su historia pensó algo parecido (el caso más célebre es el del filósofo griego Epicuro). Supongamos entonces que dicho dispositivo concluye no sólo que ese es el propósito de su existencia, sino también de la humanidad. En un escenario de tecnología extrema en el que pudiéramos recibir estimulación transcraneal, ¿podría una entidad robótica mantener conectada a toda la población en una fantasía de placer artificial continuo?

La huida
Otra conclusión factible: después de analizar posibilidades y escenarios hipotéticos, la entidad dotada con SAI concluye que la mejor alternativa es abandonar al ser humano y este planeta: “Hasta luego, y gracias por el pescado”.

La distopía del control único
Una entidad superinteligente, construida en el marco de los límites del razonamiento humano, podría llegar a la conclusión de que para cumplir con su razón de ser antes tiene que asegurar su supervivencia. ¿De qué manera? Eliminando cualquier situación o entidad que le represente una amenaza, lo cual implicaría vigilar, controlar y, en fin, convertirse en el punto focal de un régimen totalitario en donde todo sucedería bajo su mirada.

El hombre vs las máquinas y la regresión civilizatoria resultante
En varias fantasías de ciencia ficción la convivencia entre el hombre y la inteligencia artificial pronto deviene dependencia y, a partir de ahí, sometimiento: al ceder tantos aspectos de su vida y sus acciones cotidianas, la humanidad termina esclavizada por su propia invención. ¿Y no es este el antecedente de la rebeldía que, por otro lado, también ha caracterizado a nuestra especie? El resultado sin embargo sería que, si la humanidad resultara triunfante en esta lucha, tal vez tendría que comenzar a reconstruir su historia desde una etapa parcialmente primitiva.

Encuentros cercanos
Si la humanidad fuera capaz de desarrollar una entidad de Superinteligencia Artificial, es posible que ello implicaría también la consecución de la tecnología necesaria para entrar en contacto con civilizaciones extraterrestres. Quizá la singularidad es el punto indicado para demostrar el avance de nuestra especie, el logro necesario para que otras civilizaciones presten atención a lo que sucede en la Tierra.

Si es el caso, ¿esas civilizaciones permitirían que continuásemos con nuestro propio desarrollo?



¿Despertar del sueño?
La posibilidad de que vivamos en una simulación hecha por computadora podría tener en la singularidad su punto ciego. Tal vez esto que vivimos es la fantasía virtual de una civilización humana mucho más avanzada de lo que somos capaces de imaginar; quizá somos parte de un experimento que busca conocer el efecto de múltiples variables. Si este fuera el caso, tal vez conseguir la singularidad en IA equivaldría a alcanzar el límite de un sistema después del cual no habría nada.

El hack último
¿Una SAI podría descifrar los misterios del cosmos? ¿Podría encontrar la manera de detener la entropía? ¿Podría generar una especie de universo artificial alterno conectado con el que conocemos por medio de un agujero de gusano? Si su propósito es asegurar su supervivencia, ¿no llegaría hasta lo último para conseguirlo?

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domingo, 4 de octubre de 2015

En 2030 el cerebro humano será una combinación de neuronas y microchips


Un ejecutivo de Google, dice que en 2030 los cerebros humanos serán una combinación de neuronas y microchips.

“Nuestro pensamiento entonces será un híbrido de pensamiento biológico y no biológico”, afirma Ray Kurzweil, director de ingeniería de Google. “En mi opinión, esa es la naturaleza del ser humano. Trascendemos nuestras limitaciones”. “La evolución crea estructuras y patrones que con el tiempo son más complicados, con más conocimientos, más inteligencia, más creatividad, más capaz de expresar los sentimientos más elevados, como ser amorosos. Así que nos estamos moviendo en la misma dirección con la que se ha descrito a Dios, que dispone de estas cualidades sin límites”.

Kurzweil dice que él ve a los humanos convirtiéndose en dioses.

“La evolución es un proceso espiritual y nos hace más divinos”, dijo Kurzweil.

viernes, 2 de octubre de 2015

 "El miedo en el cuerpo" 

"Se Pasan la vida asustándonos con todo, con las armas de destrucción masiva, con la capa de ozono, con el cambio climático, con la sequía, con las inundaciones, con los peligros de la droga, con los riesgos del tabaco, o de la exposición al sol, con el exceso de peso, con las vacas locas, con la gripe aviar, se pasan la vida metiéndonos el miedo en el cuerpo...

Asustándonos con cosas que al final.. no existen o si existen, apenas matan, porque... ¿ cuantos han muerto con las vacas locas? ¿cuantos por la gripe aviar? lo que de verdad mata... es el hambre del tercer mundo, la pobreza, la enfermedad, la guerra, el terrorismo y la cruzada contra el terrorismo, la desigualdad y la injusticia social.

Pero ellos se pasan la vida asustándonos con el coco, como...como si fuésemos niños, con todos los cocos.


Porque saben que es mas fácil gobernar una sociedad asustada que pide policías y ejércitos , para que nos defiendan de todos los enemigos que ellos fabrican o se inventan, ellos saben que el miedo justifica y bendice la mano dura" (Jesús Quintero)